5.9.10

The Expendables





Un torrente de sangre, un río de sangre, un reguero de nafta roja que se enciende cada 5 minutos. One-liners, uno tras tras otro. Para ver The Expendables hay que ir al cine con un iPhone y twitter y retwittear cada 5 minutos medio guión. En ese mundo perfecto que soñamos por las noches (donde Scott Pilgrim en los cines y la vamos a ver con todos nuestros amigos en ácido) The Expendables es la película del año. Le faltan dos cosas: Sexo, y drogas. Hay guiones a eso acá y allá, pero en un gesto de ridícula corrección política, alguien decidió eliminar de la existencia la escena donde Dolph Lundgren se aspira una línea de merca directamente del culo de una stripper igual a Lady Gaga. Bueno, no sé si esa existió alguna vez, pero encaja perfecto.

De The Expendables se puede decir, como diría cualquiera, que tienen un gran gran elenco, y que es una rock and roll perfecto tocado en tres acordes (Balas, Explosiones y Remates). Pero también tiene varios momentos que desencajan.En una escena que debería haber ido a parar al dvd, Mickey Rourcke, con lágrimas en los ojos y perturbadoramente conmovido, relata una historia de guerra: esa donde terminó de perder el alma, de la misma forma que el Comediante de Watchmen lo hacía en Vietnman ejecutando embarazadas. Y ese es solo un ejemplo del grossero subtexto anti bélico, no intervención, y miren-como-holywood-no-aprueba-guantanamos, con escena de waterboarding incluída. El General de los malos es un títere de un Rogue ex CIA, que se parece un poco Chávez pero que en el fondo es un artista, que pinta cuadros y los rostros de sus minions para convertirlos en guerreros y quitarles toda identidad.. un ritual que se completa con los Expendables partiendo sus extremidades, sus cuellos, haciendolos sangrar con cuchillos tuneados y navajas de afeitar voladoras.

Pero las escenas de acción son tan grandiosas y perfectas. Cuando vi John Rambo hace un tiempo me soprendió el grado de de violencia explícita y cruda con la que eran tratados los cuerpos de los pequeños birmanos. Los latinos de la ficticia isla latina, en cambio, son mutilados y despedazados con pasos de slapstick. Cuando todo parece perdido para los Expendables, Terry Crews (no recuerdo el nombre del personaje, pero realmente los nombres son lo menos importante de todo) aparece en escena con una AA-12 que tuvo la descendencia de introducir en una escena previa, y vuela todo al carajo. Ese fue el momento donde toda la sala aplaudió de pie.

La música merece un párrafo aparte, porque realmente es buena. Que una película donde Stallone es un as del Gun Spinning tengan como OST a John "fucking" Fogerty demuestra que todavía hay un dios en este mundo, y ama a los yanquis.


En definitiva, es un mashup bastante esperable de metatextualidad, corrección política, emotividad, John Fogerty y balas balas balas. Por momento parecería que la película se tomá en serio o algo así, hasta que uno descubre que Stallone está todo el tiempo maquillado, el que tiene el arma más grande y ruidosa es un negro, el pelado del transportador entra a una pelea de armas de fuego con cuchillos de shinobi y que toda la acción ocurre en alguna-isla-de-america-latina.

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