
1. El proyecto OpenCola esta planteado, al igual que tantos otros, como una trinchera más en la guerra simbólica donde se está jugando el significado del tekné
2. Todo proyecto de licencia libre no es un paso hacia la democratización del conocimiento, sino que busca abrir un nuevo espacio táctico donde se desplieguen las estrategia de re significación de los saberes.
3 Tampoco es una cuestión de usos. Los usos se desprenden como una consecuencia lógica de cualquier despliegue táctico. Usos habrá en cualquier caso, y por lo tanto estan inválidados como argumento a favor de un despliegue u otro.
3. La democratización del saber no constituye un fin en sí mismo, porque el término democratización en sí mismos constituye un significante vacío, un proyecto caduco, una bandera gastada.
4. La OpenCola no busca imitar al original. De intentarlo lo único que haría es detener la reproducción técnica de la coca cola y por lo tanto su fetichización. Esa guerra estaría pérdida antes de ser peleada, simplemente porque hay demasiados recursos invertidos ahí, más de los imaginables y por lo tanto más de los podrían invertirse jamás. La Open Cola solo quiere plantearse como una antítesis y lograr un movimiento dialéctico. Esa guerra también esta pérdida antes de empezar.
5. La Open Cola apunta a un segmento, a un nicho. Su llegada esta limitada a atraer la atención de una sensibilidad que ya de por sí esta atrapada en la trampa del fetiche.
6. Cualquier proyecto de Licencia libre, sea software, una gaseosa o un juego de rol no es superador. Su propuesta dialéctica es una farsa.
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